Se duplicó la demanda de cerraduras electrónicas

En lo que va de 2012, cada fin de semana se reportan cerca de 14 robos a propiedades horizontales en Capital Federal. Y la puerta del edificio es la primera barrera de contención: si falla o no responde, el riesgo aumenta. Para garantizar una mayor protección, en el último año se duplicó la colocación de controles de acceso.

Cada vez es más frecuente que los consorcios adopten cerraduras con llaves computarizadas, tarjetas de proximidad y sistemas biométricos para la puerta de ingreso, que anulan la vieja cerradura.

“En el edificio no ocurrió nada, pero al lado y en la esquina desvalijaron varias unidades. Por eso, los vecinos decidieron contratar una cerradura computarizada”, explica Rubén Peloni, administrador de un inmueble en Ayacucho y Juncal. En otra punta de la ciudad, en un edificio de Aristóbulo del Valle, en Barracas, también cambiaron de sistema después de sufrir dos robos. “En dos fines de semana largos de febrero y marzo entraron a robar a dos departamentos. Aunque ya pagamos expensas muy altas, optamos por instalar una cerradura biométrica.”, contó Ana Díaz, propietaria de un departamento.

Si bien no existen datos oficiales sobre esta tendencia, cerrajeros, casas de seguridad y otros referentes consultados por Clarín coinciden que en los últimos 12 meses, la demanda de estos dispositivos se disparó al doble. “Sobre todo en edificio nuevos, la seguridad se convierte en preocupación para los consorcios. Es muy común que a las cámaras de seguridad les agreguen cerraduras inteligentes o de funcionamientos más complejos”, dicen desde la Liga del Consorcista.

Entre las contras de estos sistemas, se cuentan sus costos y que algunos son muy llamativos o no aptos para el aire libre. Dependiendo de la complejidad y tipo, cuestan al menos un 40% más que las cerraduras tradicionales.

Las tarjetas de proximidad son las más pedidas. Hay modelos similares a una tarjeta de crédito y otros con las dimensiones de una moneda. Incluyen un chip interno que libera el pestillo. Entre otras cualidades, “tienen alta velocidad de autenticación e instalación sencilla”, explica Víctor Santillana, asesor comercial de SAGE Sistemas de Control. “El año pasado se hacían unas 20 instalaciones mensuales y el promedio actual es de 30. Su precio ronda los 1.000 dólares con 50 tarjetas”, dice Santillana.

Sobre sus beneficios, Alberto Armesto, de cerrajería SG, sostiene que “en una cerradura común, por robo o pérdida hay que reemplazar el tambor y hacer un juego de llaves a cada inquilino. Con las electrónicas, se le da de baja, se ingresa un nuevo código, sin producir un gasto general”. Y agrega: “Ya de cada diez controles de acceso que instalamos, uno es en un edificio”.

Algo más complejas, las cerraduras biométricas llevan un registro de acceso a través de huellas digitales. Pueden reconocer impresiones de hasta mil usuarios. Estos cerrojos requieren una pequeña cantidad de electricidad de una batería, ya que tienen un escáner electrónico para leer las huellas. No hace falta llevar tarjetas ni llaves encima. “Además de los sistemas de reconocimiento de huella están los de geometría facial. Se basan en la comparación; si hay un alto porcentaje de coincidencia, habilita el ingreso. Y si bien son rápidas, hay que capacitar a las personas para saber en qué lugar posicionarse para ser reconocido”, describe Iván Tenensoff, gerente de tecnología de Lenox. Y continúa: “Nos dedicamos más a empresas. En los consorcios antes era esporádico, pero hoy ya se hacen entre 3 y 4 por mes. Su precio, de acuerdo al modelo y el diseño, está desde $ 7.000”.

El escalón más alto lo ocupan las llaves computarizadas. En este sistema, llave y cerradura comparten un mismo código encriptado de acceso. Sobre este método, Elias Wicnudel, representante de Elwic, apunta que “convierte cerraduras mecánicas en un sistema de acceso controlado. El kit está compuesto por cerraduras electrónicas, llaves programables y un software”. Y los cilindros electrónicos reemplazan a los mecánicos: “Posee para cada tipo de cilindro mecánico su equivalente electrónico”. Sobre el costo, Wicnudel dice que todo depende de la cantidad, aunque “cada llave computarizada está 200 dólares, la cerradura otros 200 dólares y 400 dólares el soft”.

Fuente: Clarín – Enlace

Acerca de Inés Tornabene
Inés Tornabene Emprendedora, psicóloga, abogada, cocinera egresada del IAG, artista amateur. www.inestornabene.com

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