#Instagram y el baile de las políticas de #privacidad

instagramEn diciembre Instagram anunciaba un cambio en sus términos de servicio que repercutía en un deterioro de la privacidad de sus usuarios. Apenas transcurrido un día, el vendaval de críticas que se desató en la Red y en los medios de comunicación obligó a recular a Kevin Systrom, cofundador de la compañía. En un post en el blog oficial titulado “Gracias y estamos escuchando” responsabilizó del escándalo a la confusión del texto legal, comprometiéndose a modificar algunas partes y a aclararlo todo.

Tras un año y medio de crecimiento meteórico, la aplicación de fotografía Instagram fue adquirida por Facebook en abril de 2012 pagando éste alrededor de 1.000 millones de dólares (765 millones de euros). Hasta ese momento la aplicación se había granjeado la confianza de más de 23 millones de usuarios y en unos meses – lanzamiento en Android incluido – llegó a los 100 millones. El problema del servicio, pese a su popularidad, es que carece de un modelo de negocio que lo haga rentable.

Mientras Instagram recaudó fondos de las rondas de financiación en Silicon Valley fue sostenible pagar los recursos técnicos y la nómina de los nueve empleados con que contaba la compañía. Pero Facebook no ha pagado una cantidad desorbitada únicamente para evitar que Twitter comprara el servicio, como se ha sabido después. El motor económico de la red social es la publicidad y su diferenciación consiste en ofrecer datos muy precisos del target. Aquí entra la privacidad, tantas veces fuente de polémica para la plataforma de Mark Zuckerberg.

La carrera por explotar los datos personales

Es difícil hacer un cambio importante en las condiciones de un servicio que utilizan más de 100 millones de personas. Con el anuncio de Instagram el mensaje que más se difundió fue que la plataforma se atribuía el derecho a vender las fotografías de los usuarios. Aunque no se trataba de una venta directa, efectivamente las imágenes y otra información personal se podrían ceder a empresas para su utilización a cambio de dinero, sin una compensación para el propietario de la cuenta.

La presión pudo con las nuevas condiciones de servicio, que ahora se han puesto en marcha con unos cambios menos agresivos. “Por la respuesta que hemos escuchado de vosotros estamos restituyendo esta sección de publicidad a la versión original que ha estado en vigor desde que lanzamos el servicio en octubre de 2010”, concedió Systrom.

Actualmente, la política de privacidad de Instagram le da derecho a ceder información a proveedores que ayuden a prestar el servicio, así como a terceros que sirvan publicidad en la plataforma. Estas condiciones ya estaban reflejadas anteriormente pero ahora los datos pueden compartirse con los “socios” de la compañía, es decir, con Facebook principalmente.

La intención de fondo sigue siendo aprovechar comercialmente los datos de los usuarios. Esta es una dinámica lógica en un negocio de Internet gratuito. Antes Instagram también utilizaba información de sus miembros para que otras compañías sirvieran publicidad. Pero nunca lo ha hecho de forma tan agresiva como proponía el primer borrador de su cambio de privacidad.

El propio Facebook ha cambiado la privacidad también recientemente. El usuario es ahora más fácilmente rastreable al eliminarse la opción de no aparecer en búsquedas. Un movimiento que va en la línea de sus últimas modificaciones, que pretende dar a las aplicaciones de terceros un mayor acceso a la información personal.

La importancia de la transparencia

Las empresas de Internet que prestan un servicio gratuitamente necesitan financiarse de alguna manera. Una de las formas que han encontrado es la publicidad segmentada por tipo de usuario, que es ofrecida a los anunciantes como un valor añadido. Éstos pagan por un público muy concreto, cuando más información se tenga de él mejor. En esta línea también van los cambios en los términos de servicio de Foursquare.

La nueva privacidad del servicio de geolocalización ha entrado en vigor el 28 de enero. Sus cambios incluyen el uso del nombre completo del usuario (antes sólo se utilizaba el nombre de pila seguido de la inicial del apellido), así como un mayor margen de tiempo para las empresas para que vean los últimos check-in (de tres horas se pasa a un día).

Los anuncios de Instagram y de Foursquare se han hecho con poca diferencia en el tiempo. Pero el segundo ha pasado desapercibido mientras que el primero ha levantado un escándalo. Frente a la actitud más desprendida del servicio de fotografía, la otra compañía ha optado por ofrecer un factor de transparencia. Publicó un documento para explicar la privacidad y tradujo el texto legal a varias lenguas locales para hacerlo más accesible.

¿Existe fuga de usuarios?

Diez días después del anuncio de la nueva política de privacidad saltó la noticia de que Instagram había perdido la cuarta parte de sus usuarios activos diarios, tal y como informó Reuters. De 16,4 millones pasó a tener 12,4 millones según la información recogida por el servicio de análisis AppData. Las estadísticas fueron discutidas al tratarse de una estimación, que no cuenta con todos los datos para sacar sus resultados. También se adujo que la inactividad natural en el día de Navidad.

Al cumplirse alrededor de un mes del anuncio de los nuevos términos de servicio, otro servicio de análisis, AppStats, habla de una reducción de 16,35 millones de usuarios activos el 17 de diciembre a 7,41 millones el 14 de enero. Según estas cifras, también discutidas, más de la mitad de la gente que utilizaba diariamente Instagram ya no lo estaría haciendo.

Sin embargo, Instagram ha publicado después sus propias cifras, indicando que no sólo no había receso en el número de usuarios sino que este había aumentado. En total habría más de 90 millones de cuentas activas mensualmente. La compañía no consideró propicio dar el dato de la actividad diaria.

Fuente: El Diario, España – Enlace

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