¿Un programa para rastrear webs ocultas en #Tor?

Janos-Balazs_EDIIMA20130606_0501_4“Yo odio a los pedófilos y lo único que quería era ayudar a desmantelar este tipo de páginas. Ahora ya no se me vuelve a ocurrir hacer nada por nadie”. Con estas palabras da comienzo, o finaliza (según se mire), el relato del experto en seguridad que ha creado una herramienta por la que por primera vez se puede rastrear la red Tor. Sus implicaciones en la búsqueda de redes de pederastia por lo profundo de la web le ha costado la detención y que fuera tratado como a uno de sus perseguidos.

“Fue en noviembre [de 2012] cuando desarrollé un programa que rastreaba e indexaba esas webs ocultas y lo tuve ejecutándose un par de meses, en los que obtuve más de 100.000 webs catalogadas por diferentes etiquetas para identificar el tipo de páginas que eran”, explica el implicado al que llamaremos Hache.

“Aparecieron multitud de páginas y foros de pederastas, incluso te encontrabas con mensajes de los administradores regocijándose porque llevaban x años online y que nunca les había ocurrido nada… como si fuera una ciudad sin ley donde pueden campar a sus anchas”.

Es en la denominada Deep Web donde confluyen todo tipo de actividades ilegales como venta de armas, tráfico de drogas, pedofilia, asesinos a sueldo, y cuyo sistema imperante es la red TOR (The Onion Router) prácticamente imposible de rastrear y de identificar la identidad del usuario impidiendo así cualquier intervención externa. De ahí la importancia de la creación de un programa capaz de rastrear este submundo cibernético. Sin embargo, En España, la reforma del Código Penal de 2010 añadía el artículo 197/3 en relación con el acceso a sistemas, que establece que: “El que por cualquier medio o procedimiento y vulnerando las medidas de seguridad establecidas para impedirlo, acceda sin autorización a datos o programas informáticos contenidos en un sistema informático o en parte del mismo o se mantenga dentro del mismo en contra de la voluntad de quien tenga el legítimo derecho a excluirlo, será castigado con pena de prisión de seis meses a dos años”. Es decir, no distingue entre si son intrusiones para comprobar medidas de seguridad o si son intrusiones con finalidad ilícita.

Leer más de esta entrada

Cómo cuidar a los chicos en la Web

Ideas de docentes y padres para acompañar a los menores en sus navegaciones por Internet, sin caer en los “controles” que ellos ya saben cómo evitar. Cómo lograr que aprendan a protegerse a sí mismos. Nota de Verónica Podestá para Clarín – enlace

Con dispositivos digitales cada vez más sofisticados y más presentes en la vida cotidiana de los chicos, los padres y docentes sufren hoy la presión de enfrentar una doble tarea: educarse para poder educar. Es que el acceso a estas nuevas tecnologías “desde la cuna” convierte a los menores en “nativos digitales” y los coloca, muchas veces, en un nivel de conocimiento superior al de los adultos. Esto hace que padres y educadores no los puedan acompañan en el uso de estas herramientas: la brecha se agranda y los chicos corren el riesgo de convertirse en huérfanos digitales.

Lo cierto es que muchos chicos creen que si no comparten datos privados en las redes sociales, sus muros o timelines (sus espacios públicos en Facebook y Twitter) se verán poco interesantes, y sus amigos no los visitarán o comentarán. Así las cosas, el uso de las tecnologías digitales demanda una gran responsabilidad por parte de todos. Surgen entonces varios interrogantes: ¿hasta qué punto es segura la red? ¿Cómo cuidar la intimidad de los chicos?

“La Web no es segura y menos aún privada”, responde categórico el doctor Gustavo Girard, médico pediatra y ex director del Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas. También es cierto que siempre, ante una tecnología o un nuevo avance, surgen miedos. Gustavo matiza: “A veces es el temor a lo desconocido, sobre todo cuando no lo podemos manejar y menos aún controlar. Considero que ante esta nueva tecnología, el juzgamiento fácil debe dar espacio a laobservación y a la necesidad de informarnos“.

Según un informe de la compañía de antivirus ESET Latinoamérica, la pornografía se encuentra entre las amenazas que más preocupa al acceder a Internet. Además, uno de cada tres jóvenes ha sido víctima de algún ciberataque. Los riesgos derivados de la interacción social en la red, como el ciberacoso (también conocido como grooming ), están ahí, agazapados, para aprovecharse de la inocencia o el desconocimiento de los menores.

Leer más de esta entrada

EEUU: estudio sobre el lugar que ocupa la #privacidad en los jóvenes

El debate sobre los programas de vigilancia del gobierno norteamericano ha dado por sobrentendido que a los jóvenes no les importa la privacidad. Pero resulta que la generación para la cual lo “social” se reduce en gran medida a las redes sociales es mucho más compleja a la hora de determinar qué información quiere compartir.

Por supuesto que están tan dispuestos como siempre a publicar sus propias fotos en Internet, así como su ubicación y su número de teléfono, según afirman quienes estudian sus hábitos tecnológicos. Pero a medida que se acercan a la adultez, se vuelven más celosos de sus secretos y proceden a podar los detalles de su vida online .

Sorprendentemente, y a pesar de su tendencia a “compartir”, muchos jóvenes adultos son también grandes defensores de la privacidad, en algunos casos, más que sus mayores. Esa postura quedó demostrada recientemente por una encuesta realizada durante el fin de semana por el centro Pew.

La encuesta, relativa a las revelaciones sobre los extensivos programas de vigilancia del gobierno norteamericano, reveló que la opinión de los jóvenes adultos está mucho más dividida que la de sus mayores cuando se les pregunta si el gobierno debería pasar por encima de la privacidad de los ciudadanos para desbaratar el terrorismo. Leer más de esta entrada